Hizo Erasmus en Turín y no fue sencillo porque había que defenderse en un idioma extranjero ante personas a las que no siempre le gustaban los españoles. Tuvo que someterse a exámenes orales en italiano y nadie le ayudaba; y desenvolverse en una ciudad nueva en medio de estudiantes que están siempre de fiesta. Aunque intentó hacerse amigos locales, se hizo una amiga italiana y muchos españoles. Los helados, deliciosos; y las pausas-café un verdadero descanso en el que todo se detiene. La experiencia, reconfortante.

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