El recuerdo de la Guerra Civil ha despertado, hace unos años, una cierta voluntad por recuperar los cadáveres de las víctimas. Las opiniones están divididas.

Deber de memoria sí, mala memoria no

Gilbert Lledó

“Una de las tareas de las sociedades democráticas es enfrentarse a todo el pasado, no erigir una memoria como la Memoria, sino procurar que las memorias tengan espacio para manifestarse y convivir”. Santos Juliá, El Mundo -22 septiembre 2011

Nuestras sociedades democráticas vertebradas por grupos de presión al tiempo que han perdido homogeneidad, denuncian las injusticias arraigadas en el pasado. Los políticos, atentos a la opinión pública, han legislado navegando sobre rencores, leyendas y falsificaciones.

La memoria no es historia. Tampoco la Ley puede escribir la Historia.

No se impide la dictadura o una ideología totalitaria cambiando el nombre de calles, quitando estatuas o condenando escritos negacionistas. Una reconciliación no llega haciendo un pacto de silencio ni estableciendo lo que se debe recordar u olvidar. ¿Deberán los historiadores pedir el imprimátur para investigar?

Mejor asumir el pasado para contemplar serenamente el futuro.

 

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