19 de mayo de 2016

Queridos vecinos, queridos amigos: La presentación de hoy se inicia con una alegoría. Una araña atrapa en su tela a una mosca y le sirve de almuerzo. ¿Estamos ante un hecho justo? A ver qué hacemos… ¿Matamos a la araña, culpable de la muerte de la mosca? Si lo juzga la asamblea de moscas, la araña es condenada. Si lo juzga la familia araña, la mosca no tiene defensa, pero se sabe que ningún vencido tiene justicia si lo ha de juzgar su vencedor. La ley es implacable: matar para vivir o morir por no matar.

A la naturaleza le trae al fresco la justicia. Los terremotos y huracanes se distribuyen sin respeto alguno a la vida; la vida actúa sin piedad en el reparto de bienes y los concede con generosidad a unos y con avaricia a otros; en unos y otros se ceban las enfermedades al azar; el azar carece de principios y otorga beneficios y desastres sin criterio. Los criterios de la vida no entienden de justicia.

La justicia es invención de nuestra especie, principios para facilitar la convivencia, ideas que se plasman en leyes, y leyes que aplican hombres, y como los hombres somos producto de la naturaleza, la justicia es, por las mismas razones, imperfecta. Esa imperfección se reparte desequilibrada según las épocas, las gentes, los continentes, los países, las regiones y las ciudades.

La justicia funciona con cierta dignidad, que no toda, en algunos países, muy pocos. La mayoría de los crímenes de la humanidad ni siquiera son investigados. Y resulta así que la especie depredadora de nuestra especie es nuestra propia especie. La iniquidad resulta ser lo corriente, lo habitual, lo normal.

A la justicia de las sociedades que se inspiran en ella se la representa como una dama que para no distinguir personas ni hechos lleva los ojos vendados, mas parece como si viera a través del paño. En una mano, balanza para ponderar argumentos y pruebas, pero trucada a veces. En la otra una espada de doble filo para castigar a los culpables, pero muy afilada para unos, y roma para otros.

Lo fácil es ser bueno, lo difícil ser justo. Y cuando se posee la fuerza se deja de invocar a la justicia, o se elige a los jueces para aparentar que es justo lo que el poder quiere que sea justo porque es difícil no ser injusto con lo que uno aprecia.

Tendría que existir un acuerdo entre lo bueno y lo malo, en cómo deben organizarse las personas, y eso no existe.  Parece como si toda sociedad tuviera una idea de lo justo codificado en las leyes, que son aplicadas por jueces y personas especialmente designadas, y que tratan de ser imparciales con respecto a los miembros e instituciones de la sociedad y sus conflictos.

La justicia es ética, equidad y honestidad, voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde, rectitud que gobierna la conducta y constriñe a respetar los derechos de los unos sin lesionar los de los otros.

Platón propone que los gobernantes se transformen en los individuos más justos y sabios, o sea en filósofos, o bien que los individuos más justos y sabios de la comunidad, es decir, los filósofos, sean sus gobernantes. Me permitiré recordar lo que un amigo me dijo acerca de la escasez de valores, de inteligencia y de raciocinio: Nunca hubo tanto tonto tan alto. Y terminaré con palabras de Séneca: Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía. Pues que vengan a ver la prisa que nos damos aquí.

La última y definitiva justicia es el perdón, pero tal y como van las cosas ahora tampoco nos da tiempo a llegar al perdón.

Y a pesar de todo España pertenece a ese pequeño grupo de países del mundo donde la justicia más o menos funciona.

La figura del Juez de Paz

Susana Figueroa

Existe un personaje peculiar muy curioso y arraigado en nuestra cultura. Un personaje denominado Juez de Paz.

Y no por ello, la figura de este juez, sigue siendo aún en nuestros días, bastante desconocida.

Mi ponencia trataba del conocimiento y de acercar la imagen de este personaje juez y sus funciones varias en un Juzgado de Paz; exponiendo los requisitos, nombramiento, formación, incompatibilidades y competencias relativas a su cargo.

Como el tema a debartir ese jueves era “En busca de una idea de la Justicia” propuse un pensamiento de un contemporáneo nuestro llamado Amartya Sen (economista y filósofo indio) a efectos de identificar entre los tertulianos, de manera subjetiva, la idea de Justicia.

….

3 niños discuten por la posesión de una Flauta.

  • Uno ha trabajado muchas horas en fabricarla (utilitaristas).
  • Otro la sabe tocar (libertarios).
  • El tercero no tiene ninguna otra posesión (igualitaristas).

 

¿Quien debe quedarse con la Flauta desde una perspectiva de la Justicia?

 

 

 

 

 

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