Presentación

“Buenas noches… ¿Cómo está usted?” “Hola… Qué pasa, tío” “Passa… contigo, colega… “ Son tres maneras de saludar… ¿Cuál es la más literaria? Para dar una respuesta correcta necesitamos un contexto.

Pongamos otro ejemplo: María, te quiero; Mari, tía, estoy por ti; Joder, titi, me molas un montón… ¿Cuál es la más literaria? Hay quien piensa que María, te quiero es una declaración de amor cuidada porque las demás parecen fuera de tono.

También hay quien preferiría oír algo así como Dicen que los ríos crecen cuando deja de llover, así crece el desconsuelo cuando no te puedo ver. Pero a otros les parecerá una pedantería.

Y aun cuando se insiste en deshacer creencias tan sin sentido, porque la literatura es artesanía individual, casi íntima.

No hay texto que supere los usos de la navegación por Internet o la programación de tele-veinte o tele-treinta en series como Sensación de vivir, Aquí no hay quien viva, Física y química o Salvados. Tampoco se escapan, en aprecio, las letras de un cantautor, o las palabras y gestos de amor de la actriz estadounidense en una película de moda, llámese Kim, Demi o Lisa.

La estética literaria, como tantas cosas en la vida, se aprende con la práctica. Recordemos que para que exista se hace necesaria la comunicación entre el autor y el lector, y es el lector quien debe experimentar el placer estético. Si no lo siente, no hay acto literario. Ningún autor es lo que escribe, sino lo que el lector siente al leerlo.

Se lee porque leer nunca ha dejado de estar de moda, porque hay gente que prefiere hablar de escritores que de fútbol, y porque la lectura, deja un no sé qué distinto, especial, tan placentero o más que otros bienes de nuestro entorno.

En los tiempos en que el libro de moda dura unos meses en las librerías, un programa de televisión envejece en cuatro días,  los tiernos estudiantes tienen a gala batir records de botellones, y los adultos se recrean narrando sus aventuras por el Caribe o el Mediterráneo en un crucero, no es fácil persuadir con las finuras de El Quijote, ni siquiera cuando se cuentan como si tal cosa, como si no merecieran la pena. En realidad no la merecen, no, que nadie se entere, que nadie levante la alfombra de los antojos. Que ya lo decía Larra: En este país, escribir es morir un poco cada día…

La palabra y la estética

Rafael del Moral

Sociolingüista, pero también autor de un Enciclopedia de la novela española, donde resume el argumento, critica y comenta unas seiscientas novelas españolas de todas las épocas.  Su catálogo sirve para conocer qué va a encontrarse el lector en cualquier novela antes de leerla, o conocerla sin haberla leído. Es también autor de Cómo se hizo una novela y Teoría de la novela, libros que buscan los procedimientos para escribir una buena novela. Y es también autor de las novelas Aires de tímida doncella, Marta y los otros, La influencia de  Cástor y Pollux y algunas más.

En un acode Azul

Luz del Olmo

El arte es mirada que ha de seducir a quien lo observa, escucha o lee….El poema cuando está lleno de poesía, se adueña de la palabra y la palabra, a su vez, del poema. Juntos y solos, sin complementos, en el instante de contenido y continente, darán en su resultado una música que irá conectando sensaciones, emociones y sentimientos en el que escucha o lee el poema para llegar a comunicar lo incomunicable.

Por eso,

porque hay gaviotas

que enmudecen mi noche inútil

hago versos de viento

nacidos en un acorde azul.

La flauta y el oboe,

entrelazados se arrullan

resquebrajando un hálito de sombra.

Innumerables, diminutas

y transparentes sirenas blancas,

arrancan la angustia penetrante

en cascadas verdiazules de papel.

Creo entonces: saltar al vacío

y encontrar, lo que en la ciencia no hallé.

Me deja el azar

suspendida en un hilo

y en la sombra del tiempo

mis gaviotas adaptan la letra al mar,

diluyendo el gastado hilo

en un viejo sueño.

La búsqueda de argumentos

Pedro Talaván

Periodista, narrador y editor, y también profesor, o, como a él le gusta decir, maestro. Ha sido profesor de adultos durante los últimos años de su carrera en Alcalá de Henares. Trabajó como periodista el diario Hoy de Badajoz, y también como autor de reportajes que vendía en las revistas. Es autor de un libro de relatos, El buscador de argumentos, y de varias novelas, entre ellas Viaje a los cinco lugares, La bailarina y No hay leña seca. Fundó la editorial Tal vez, donde ha publicado más de treinta títulos de todo tipo y a la que, en la actualidad, dedica su tiempo.

 

 

 

Introduce una respuesta