Presentación

Los cambios tecnológicos han desbordado la imaginación del más audaz. Los cambios sociales, sin embargo, mucho menos. ¿Quién iba a decir que los hombres y mujeres del planeta se iban a igualar con la coincidencia de llevar permanentemente encima un teléfono móvil?

Los progresos en busca del bienestar en la convivencia están estancados, incluso se deterioran. Hay grupos políticos más inspirados en el odio que en una pacífica convivencia, más interesados en machacar a los enemigos que en simpatizar con ellos. Tan inteligentes para la técnica,  tan torpes para propiciar el entendimiento, tal vez porque la justicia social ni se comercializa ni devenga ingresos.

En estos días que oímos hablar de política más que nunca vivimos espectactes para conocer quién va a gobernar el país como si esperáramos el resultado de una final de fútbol. Tan bombardeados por las palabras, percibo a través del lenguaje de los políticos, lo tengo que decir, una pérdida de nivel que los acerca mas a la escuela elemental que a la oratoria.  Voy a recordar cinco frases metafóricas utilizadas en cualquier entrevista que se alargue más de tres minutos:

La primera es “líneas rojas”. No podrían decir límites del consenso, frontera de cesiones, marcas de la negociación

La segunda es “poner sobre la mesa”. No se refieren al cuchillo y tenedor. Ofrecer un intercambio de proyectos, activar la negociación, intercambiar ideologías, buscar puntos en común, limar las divergencias… podrían servir.

La tercera, puertas giratorias. ¿No se les podría llamar transformarse en caciques de la ciudadanía, en nuevos dueños del cortijo, o ser los humilladores de la ciudadanía o los egoistas sin escrúpulos…?

La cuarta, antiquísima ya, poner la pelota en el tejado. ¡Qué falta de imaginación…!

Y la quinta, compañera de la anterior, mover ficha.

Vaya colección de inteligencias. No me puedo creer que no den más de sí salvo si se decubre que ahora está llegando a la política la primera generación que estudió con la LOGSE, que fue la ley que igualó a los españoles en ignorancia. Nunca salieron tantos iletrados tan iguales.

Saben, por otra parte, que el mensaje político debe ser popular, adaptado al nivel del menos inteligente del grupo.  Cuanto más grande sea la masa que necesita convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental. La capacidad receptiva de la multutud es limitada y su comprensión escasa. Y, lo más extraordinario: la masa tiene una gran capacidad para olvidar. Por eso hay dos vicios que los electores suelen perdonar a los políticos: la mentira, pues se puede decir un día una cosa y al siguiente la contraria; y la trampa, pues todo vale si lleno hasta el techo las arcas del partido después de atiborrar las propias.

 

Por un modelo ciudadano pedagógico, y no sancionador

Juan Manuel Arenas Martín

Si  una sociedad es avanzada, lo es  más por cuanto cuida su entorno, sus animales y sus plantas, conviene reflexionar en que punto nos encontramos en el municipio de Velilla de San Antonio.

Es cierto que el cuidado por nuestras mascotas, sin ser óptimo es bastante avanzado, pero no podríamos de decir lo mismo de nuestros arboles y plantas.   Presumimos de las Lagunas de Velilla ( doñana madrileño) que todos sabemos que son consecuencia de una explotación masiva de los yacimiento de grava y arena durante el boom de la construcción en Madrid. Las leyes medioambientales protegen este entorno natural hasta el punto de prohibir incluso el pastoreo de ovejas que sin duda las mantendría mejor cuidadas, pero con nuestros parques y jardines no lo hacemos mucho mejor.  Tenemos especies que no son autóctonas, Los alcorques de muchos arboles están tapados con adoquines que impiden el crecimiento uniforme del tronco, esto provocara que los arboles antes  o después acaben en el suelo.

Mi propuesta en este aspecto es hacer pedagogía.  Debemos concienciar al ciudadano a convivir tanto con las mascotas como con las plantas.  Los colegios son los primeros que deben iniciar esta labor.  La idea de apadrina un arbol esta ya extendida y funciona.

 

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